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La honra trae cordura al mayor

  • Foto del escritor: Gustarock Galasy
    Gustarock Galasy
  • 20 ago 2020
  • 11 min de lectura

Debo participar en este juicio sin importar lo complicado que resulte, es mi responsabilidad para con la víctima y además el acusado no está en condiciones de defenderse, seguro no tiene idea de cómo proceder y eso va a multiplicar inmensamente sus posibilidades de condena.


-En pie. Decía aquél hombre dirigiéndose a la silla del juez y bloqueando todos mis esfuerzos por razonar, su voz era seria y parecía comprender muy bien las implicaciones de su puesto.


Algunos tomados por la sorpresa se estremecieron, pero independiente de cómo andaban los ánimos en aquella sala, había que dar comienzo a aquél desbordamiento.


-Preséntese el acusado. Dijo sin preámbulos como saltándose el procedimiento habitual, su mirada era fría, no mostraba la típica imparcialidad que caracterizan los profesionales de su área.


James, que ya se encontraba de pie, empezó a caminar al sitio que le correspondía, se le notaba la inseguridad de lejos, como si llevara evitando aquél momento toda su vida.


-Se le acusa de asesinato en primer grado, como único testigo en la muerte de Martina Galiano, revelando su presencia en el lugar del delito pocas horas después de la confirmación de óbito. Se ha requerido contra usted la mayor condena que esta institución es capaz de otorgar. ¿Qué tiene a decir en su defensa?


-Así le pasaba la palabra el juez a aquél pobre hombre saltándose el orden habitual de las concesiones de pruebas y partiendo directamente al más crudo de la cuestión.


-Estoy muy apegado a mis tierras señoría, nada fuera de la normalidad que se me haya visto en el lugar de los hechos, constantemente estoy velando por mis equipos y plantaciones, aun que eso suponga estar por allí en la madrugada. Encontré el cuerpo cuando solo pretendía revisar las madrigueras de conejos, no pude más que comprobar el estado de la víctima e ir directamente a comisaría dar parte del incidente, nada más puedo decir al respecto.


-Gracias por los datos proporcionados. Comunico a las srs. Estefanía y Regina por lo que tengo entendido, los vecinos más próximos a la vivienda del acusado, pueden presentarse en el estrado.


Subieron dos señoras de aproximadamente la misma edad de James. Parecían conocerse muy bien pero no mostraban ningún gesto de aprecio hacía aquél hombre quién había dejado escapar una ligera expresión de angustia al mirarlas.


-Lo conocemos muy bien. -Dijeron con convicción.


-En algunas ocasiones hemos llegado a sospechar de sus intenciones. Aún teniendo un contacto tan importante con nosotras, incluso habiéndonos interesado por él como el joven apuesto que se dejaba ver en sus mejores años. Nunca demostró un interés especial en intimar con nosotras, nunca le vimos acercarse sentimentalmente a ninguna mujer y en el pueblo todos le conocen como "El soltero James". Perdió a sus padres en la juventud y desde entonces no hace más que sumirse en sus tierras o estar con el tractor de un sitio a otro sin un rumbo fijo, en su casa únicamente vemos movimientos durante la noche.


El juez sin disimular la pérdida de esperanza en sus ojos, como si James no tuviera ninguna opción, dijo a las señoras que podían sentarse y llamó al abogado del acusado.


Yo aún sin comprender cuales beneficios podrían traer la presencia de un desconocido en un caso de semejante calibre, únicamente me limité a procurar no mirar con desconfianza.


-He averiguado todo lo posible acerca de ese hombre señoría. -Dijo el abogado. Su desdicha familiar, amigos de la infancia y hasta relaciones esporádicas con los jóvenes del pueblo. No hay nada en él que me parezca digno de sospecha.


-Empezando por lo que dicen acerca de sus padres y el aprecio que les tenía, el abogado se puso a revelar pruebas muy íntimas acerca de su vida, su rutina y enlaces sentimentales muy arraigados, que revelaban un sentido de afecto aun intacto en su corazón, que se manifestaba en la forma de un mantenimiento arduo por aquellas tierras en donde tenía contado hasta las familias de conejos que en ellas residían. Todos tenían sus propios qué haceres en el pueblo, y simplemente parecían no encontrar ocasión para interesarse por su vida, pasaron los años y se adaptó a la soledad, los jóvenes crecieron y formaron sus propias familias, los conocidos más cercanos se marcharon a la ciudad y James se limitó a estar en el único sitio que le recordaba a sus padres. Todos los años contrata trabajadores en época de cosecha y tiene una buena relación con todos a pesar de ser un hombre solitario.

-Y así era como terminaba su exposición la defensa.


En ese momento el juez solicitó una pausa y durante todo el intervalo me puse a pensar en lo inútil que sería aquél discurso, por como reaccionaban los presentes, podía notar que la declaración más esperada vendría a continuación y todos, incluido yo, quién no se deja llevar por las apariencias, siempre dispuesto a conceder oportunidades, y aumentarlas siempre que se me permita, daba por sentado que solo un milagro podría salvar a aquél hombre.


Tras la pausa, el juez le indicó al abogado de la denuncia que subiera a exponer sus conclusiones, el cual, con una expresión de profesionalidad daba inicio a su discurso diciendo:


-Gracias por la oportunidad señoría. He analizado personalmente el perfil psicológico de acusado, el cual deja evidente una falta de consideración muy importante hacía sus congéneres, le cuesta hablar con los habitantes del pueblo y por lo que he averiguado, lo consideran un individuo intrigante en demasía y envuelto en misterio, nadie se atreve a hacer amistad con ese hombre e incluso algunos le temen por verle a altas horas de la noche haciendo Dios sabe qué por los campos. Me extraña que en la investigación inicial lo dieran por inocente, teniendo únicamente por prueba, los problemas sentimentales de la víctima y su propensión a infligirse daño. Con la reapertura de este caso y la segunda desaparición de un joven con el cual muchos le han visto relacionarse durante un tiempo importante, ruego a vuestra señoría que desestime las pretensiones de inocencia de este individuo y le aplique la condena que corresponde a tales efectos.


-Gracias por su declaración colegiado. -Dijo el juez con tono firme.


Talvez la hora es avanzada para explicar qué hago en este juicio pero no tuve tiempo para organizar mis acciones, podéis tomarlo como cosa de la casualidad pero su caso alcanzó repercusión nacional a unos escasos días del juicio, con todo he logrado presentarme a tiempo como testigo, por lo visto como único testigo de ese asesinato.


¡Señoría este hombre es inocente! -Dije en cuanto el juez solicitó mi relato.


He convivido con ese señor aún estando él afectado por lo que sucedió en sus tierras. Me ofrecieron un oferta de trabajo en esa provincia que hasta entonces era completamente desconocida para mí, por lo pequeño que es el pueblo era imposible encontrar alojamiento así que me dirigí al sitio habitable más cercano a mi empresa y resultó ser un cobertizo descuidado en tierras de este señor. Me instalé una noche y por la mañana muy temprano fui a trabajar, al volver a la cabaña comprendía que alguien había estado pero sin tocar ninguna de mis pertenencias. No sé cuando exactamente lo conocí, pero al sonido de un tractor que oí a lo lejos, me propuse conocer a mi anfitrión. El primer contacto no fue muy satisfactorio, él se dirigía hacía mí en tractor a alta velocidad y teniendo claro que yo era el ocupa de su cabaña, me hizo señas para que aguardara porque tenía un asunto importante entre manos. Volví a la cabaña y me limité a esperar allí, una vez sentado delante del cobertizo y cortándole el paso me propuse volver a intentarlo, mientras se acercaba le dije: "Quiero explicarle qué hago en su casa." Entonces se paró delante mío y se limitó a oír sin pronunciar palabra. Le hablé sobre el poco tiempo que dispuse para estudiar el pueblo y buscar alojamiento, que mi estancia sería algo temporal y cuidaría muy bien de su casa. Él se mostró muy reacio porque otra persona había hecho lo mismo un par meses antes y al parecer le ocasionó muchos disgustos. Después de hablar durante un tiempo largo hasta entrada la noche, dijo con sus palabras que yo parecía una buena persona y me permitiría estar allí. A partir de aquél momento su presencia era constante en el campo, nos quedábamos hablando altas horas de la noche y su confianza en mi fue creciendo gradualmente. No es mi intención dar buena imagen ante los aquí presentes pero desde mucho tiempo he sabido identificar y localizar grandes corazones allí donde divisamos aquello intitulado como "la sabiduría mejor escondida" conservo lo que un gran hombre me dijo una vez; "Honrar a tus mayores es concederles la habilidad necesaria para revelar los secretos más insondables".

Entiendo que en este pueblo eligieron un camino distinto, dejaron que el tiempo pasara sin dirigir a este hombre el reconocimiento que se merece, se hace notable la procedencia de tanta individualidad y la pérdida de confianza entre sus congéneres, este hombre sigue guardando un diamante en su interior y un espíritu deseoso de compartir cosas extraordinarias pero privado de la avidez necesaria para lograrlo, prueba de ello es la gran depresión que experimentó a raíz de lo sucedido y, lo más importante, la razón que me impulsó a cruzar el país para estar hoy aquí ante de ustedes, este hombre llegó a un grado de sinceridad tal para conmigo que no rehusó hacerme testigo del mayor de sus secretos, cuando nadie pensaba ya en este incidente y no había razones para reabrir viejas heridas, él encontró en una persona el mérito para alcanzar su interior, me hizo partícipe en el relato de mayor conflicto para su alma, el sueño que nadie creería, lo más sobrenatural que experimentó en sus largos días sobre la tierra, sin margen de error ni distracciones, y con una riqueza de detalles impresionante me reveló lo sucedido aquél día fatídico. El día anterior al asesinato que todos conocimos como un suicidio encubierto por ahorcamiento con esa previa sobredosis de somníferos, James se veía en el mismo sitio de lo sucedido durante un sueño que no difería demasiado de la realidad, estaba en sus tierras como de costumbre revisando y haciendo comprobaciones habituales cuando desde la carretera los faros de un coche se dirigía al camino de tierra que conduce a unos grandes nogales cerca de donde se encontraba y ante la duda decidió camuflarse tras un árbol, vio como el coche se paraba y salía de él un rostro conocido que cogía en brazos una joven inconsciente a quién llevó bajo el nogal y atando una cuerda en lo alto la puso de rodillas con la cuerda en el cuello, recordaba todos los detalles de lo que había presenciado pero era surrealista al extremo, al día siguiente completamente incrédulo se puso a hacer sus tareas habituales, empezando por poner a punto su coche, el cual aún tenía las pinzas encima del capó por recargar la batería el día anterior, cosa que le daba total seguridad de la hora exacta en que volvió a casa ya que nada más oscurecer encendió sus faros y se olvidó de ellos por todo el tiempo que dedicó a revisar las camadas de conejos que tanto perjuicio causan a los campos, descartaba así cualquier posibilidad de coger el coche después de llegar a casa, despreocupándose de una ligera impresión de sonambulismo por lo real que había sido lo que vieron sus ojos aquella noche. Fue a hacer sus labores con una ligera curiosidad por ver el lugar donde todo ocurrió, cuando llegó a la zona, aún sabiendo que era imposible, no evitó mirar hacía aquél lugar pues es un sitio de paso obligatorio para desplazarse en aquellas tierras, y tal como él había imaginado, el sitio estaba como siempre, nada fuera de la normalidad, calmándose así de toda aquella pesadilla. Todo trascurrió con normalidad, un día cualquiera de trabajo y al volver por la noche, sin apenas darse cuenta y viendo de reojo percibió que había alguien en el árbol, todo estaba dispuesto tal y como él había visto la noche anterior, el mismo coche al lado del nogal y la joven vestida igual, con el mismo lazo rojo en el pelo que también vio en su sueño, ella miraba en la dirección contraria de donde él se encontraba, tenía la impresión de que había fallecido pero igualmente se acercó y le habló alzando la voz todo lo que pudo para comprobar si estaba viva, al no percibir cambios decidió ir al pueblo más cercano que disponía de fuerzas del orden para ocuparse del asunto, llegaron los paramédicos y confirmando el tipo de muerte lo atribuyeron antiguos problemas psicológicos de la víctima, archivando así el caso aparentemente de forma definitiva. James entendía que en una sociedad como la nuestra sería imposible que le creyesen, y revelar ese sueño únicamente alargaría más el estrés, haciendo que todos lo tomasen por loco complicando todavía más la situación. Tengo las razones oportunas para considerar el carácter de ese hombre como uno de los mejores que conocí a lo largo de mi vida, es completamente incapaz de ocultar su nerviosismo cuando se encuentra en una situación incomoda, la sinceridad que tiene para con sí mismo es algo que escasea en nuestro tiempo, ha revelado su interior conmigo de una forma que pocos logran, es un hombre leal que sabe reconocer el sitio adecuado para depositar su lealtad, tal vez no haya llegado a relacionarse con su gente, pero debemos preguntarnos más bien si ese hombre llegó a existir en algún momento para su pueblo y en lugar de echar sobre él las cargas de todos sus habitantes llenos de prejuicios por qué mejor no desentrañar la maldad oculta tras el carácter de cada habitante en estas tierras, desde siempre es sabido que la verdad no será menos verdad porque el mundo entero la rechace o desconozca. Al igual que esa joven, victima de una crimen que la arrancó del seno de su familia, ese hombre también se vio separado de sus entes queridos y no volvió a encontrar nadie dispuesto a intimar con él de forma sincera desde aquél fatídico día. La única diferencia es que él sigue entre nosotros, sin embargo la joven no puede conceder a nadie la posibilidad de examinar sus heridas. El sueño de este señor es la prueba viva de que el universo siempre se las arregla por poner todo en su lugar por complicada que esté la situación, existen condenas inconcebibles y la de este anciano supondría romper con todos los límites de la razón.


El juez después de sopesar todo lo que había tenido lugar en aquella sesión, se veía dispuesto a tomar una decisión arriesgada y como si no le importase lo más mínimo su propia reputación, empezó a hablar distendidamente como si leyera un texto para sí mismo:


-Es con sumo pesar que concluyo mi resolución sobre este caso, pero en desacuerdo con la cadena perpetua para esta ocasión, declaro cuarenta años de condena en una cárcel de máxima seguridad. Aunque no sin antes absolver el acusado de todos los cargos que se le imputa, y redirigir la pena a quienes realmente se muestran merecedores de ella, los vecinos que aquí prestaron declaración y todos los habitantes del pueblo que aún teniendo conciencia plena de quien seria juzgado el día de hoy, decidieron abandonarlo a su suerte o, lo que viene siendo lo mismo, decidieron ejecutar a la victima sin piedad, con la seguridad de que le sería exigida la máxima condena. Por último abro investigación para que se vuelva a interrogar los individuos que más próximos estuvieron de la víctima en la víspera de los acontecimientos.


-Aún sabiendo que no tenía potestad ni para la mitad de lo que había mencionado, fue capaz de mantener su consciencia tranquila y dictar las medidas necesarias para que aquél hombre no se viera envuelto en una injusticia superior a la que ya estaba forzado a presenciar todos los días.

Con este relato ofrezco al lector la posibilidad de convertirse en testigo de una historia real con un anhelo tan solido por ser fiel a los hechos que irremediablemente me veo bajo la incertidumbre por no lograr estar a la altura de la defensa que se merece el personaje.


Esta historia tuvo lugar en Ivars de Urgel, El juicio narrado aquí talvez nunca suceda pero en caso de que se reabra la investigación, estará usted en posición de defender a un inocente.



 
 
 

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