Un encuentro inesperado
- Gustarock Galasy
- 19 jul 2020
- 5 min de lectura
Actualizado: 10 may 2021
La noche era fascinante, contemplaba un conjunto de estrellas fugaces desde la playa disfrutando toda la soledad de aquél entorno y de repente a lo lejos veo una persona saliendo y acercándose rápidamente a algo que descendía desde el cielo, se le veía muy comprometido en alcanzar aquél objeto volador que parecía planear como un ave de gran envergadura. No se supo de donde se levantó aquél aire pero era como si condujera aquella cosa directamente hacía mí, cuando al final vino a posar justo a mi lado pude darme cuenta que sólo era su toalla. Él se acercó y me preguntó si yo se la daría, me impactó su expresión y aún con todo mi desconcierto simplemente accedí y al hacerlo nos rozamos la mano, con sonrisa en la boca y unos dientes relucientes que se destacaban en aquella tenue oscuridad sólo me dijo -Gracias por la toalla-. No parecía dispuesto a decir nada más pero yendo en contra de lo que había pronosticado me preguntó de golpe y sin razonar si podía ver las estrellas conmigo para que no estuviera sola. Aunque no estaba segura de lo que iba hacer, su sonrisa me hacía olvidar las estrellas... El se sentó sin saber la respuesta, confiando en que yo le dijera que sí.
No sabía muy bien qué significaba aquello entonces pregunté por qué se había sentado a mi lado, y él adoptando una sonrisa coqueta pronunciaba muy despacio -Me he limitado a seguir las ordenes de tu mirada-. Yo me quedé mirándolo y al rato pude notar que se me escapaba una risita tonta porque me resultaba inusual el tono con el que me lo dijo. Se dedicó a mirar el cielo como si algo le interesara en exceso, le pregunté qué era lo que veía de tan interesante y me contestó -Se encuentra únicamente en este rincón-, yo me preguntaba por qué ese sitio y dijo -Porque aquí hay menos estrellas-, no me quedaba nada claro y sólo podía formular frases que defendieran a todas las estrellas sin distinción, no podíamos apreciar diferencias a tanta distancia, entonces dijo -Lo bonito es cuantificable, la belleza de una estrella se encuentra en su soledad.
Al decir eso yo me sorprendí de repente hablando sin querer -Este es el motivo por el cual me encuentro aquí- solté de golpe y él continuó mi frase diciendo ¿Por qué aceptaste mi compañía? Yo dije sin más -No me dejaste contestar- y como de súbito él replicaba -Me dejé llevar por tus ojos curiosos llenos de ternura- Yo me sonrojé y sólo podía exteriorizar de forma retórica cosas como ¡Si no me conoces! Y como si hubiéramos cambiado de tema él tranquilamente dejaba resonar cada una de sus palabras diciendo -Tengo un sexto sentido para con todo el que se me acerque.
Oyendo aquél tono yo sólo era capaz de orientarme a su contexto y entrar de lleno en su campo, le pregunté ¿Y qué clase de persona soy? A lo que dijo muy cortante; Eres una persona insegura de tus capacidades, porque al sentarme, sabiendo lo autosuficiente que eres te dejaste llevar por las dudas y me has permitido hacer lo que yo quería desde el primer momento sin cuestionarte… En todo caso me viste más dispuesto que tú para controlar la situación. Sin querer me puse en contra de sus deducciones porque yo aún no sabía si quería estar con él sentado al lado, me asaltaban ideas fortuitas, a lo mejor es el chico de mi vida, quién sabe el destino nos había juntado, no podía quitarme esas ideas de la cabeza y no me di cuenta que había cambiado la cara al pensar en eso, entonces el chico se puso a mirarme de una forma demasiado fija y preguntó qué era realmente lo que me había llevado allí.
Sólo buscaba algo de tranquilidad le dije, mis compañeras de piso se han puesto a discutir y necesitaba salir de ahí para alejarme de tanto ruido, él me interrumpió diciendo ¿Es que prefieres este sonido interminable de olas? Yo sin ninguna duda dije el sonido de las olas me relajan aunque... ¿Y a ti qué te trae aquí? Después de un breve silencio contestó de forma pausada; Perdí a mi mejor amigo y pensaba nunca sentirme completo ante la presencia de nadie, por ello me he alejado de todo. Pues de mí no te has alejado le dije guiñándole un ojo y dijo; Porque al verte ahí sola mis problemas parecían menos importantes.
No me importaba lo que él dijera, yo sólo podía pensar en su pérdida y qué podría llevarle a revelar esa información de una forma tan brusca y llena de sinceridad, inocentemente acabé abrazándole y me dio la impresión que ese chico empezó a llorar en los brazos de una desconocida y soltándome intentaba disimular toda esa sensibilidad inadvertida. Al ver que yo escondía mi mirada, él pensaba que me había afectado su historia cuando en realidad ese acto me nublaba la mente por cómo expresaba sus sentimientos y teniendo en cuenta que ningún hombre ha llorado nunca en mis brazos, no podía creer que sintiese algo así por ningún desconocido, me dijo -No te preocupes mi amigo era un mal bicho- intentando que no me entristeciese, pero yo le dije que a pesar de todo valió la pena estar allí en ese preciso momento, parecía confundido al preguntarme si me gustaban las historias tristes, entonces dije que más bien era el gesto más bonito que jamás había visto, y que esta noche no esperaba que mi soledad se convirtiese en esto.
Aunque parecía muy absuelto en su desgracia, empezó a sonreír y me dijo que en realidad lo que más le aterraba no era su amigo sino la posibilidad de encontrar eso que en su tristeza había ido a buscar en esa playa, la soledad por la que yo también me sentía atraída, y que le ha hecho darse cuenta que lo mejor que podría haber hallado era sin duda el placer que mi compañía le atribuía a aquél lugar. No me contuve y con la excusa de sus angustias le he vuelto abrazar pero esta vez con demasiado contacto, sin apenas notar lo cerca que teníamos los labios, conseguí soportarlo pero involuntariamente vi que los teníamos cada vez más cerca, cuando vi que no había vuelta atrás, me soltó y disculpándose cogió su toalla y se despidió con una frase “Sólo cuando todo parece perdido, empieza a suceder lo extraordinario”.

POSDATA: Así como sucedió en "UNA COLISIÓN PREVISIBLE", este texto ha sido sometido a varias revisiones que no llegaron a satisfacer en absoluto a su autor, de forma que tras un elaborado consejo y acuerdo mutuo entre las partes, fue tomada la decisión de regresar al texto original y dejarlo como se había ideado en un principio, cuando aún no había sufrido ninguna alteración.



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